Otro detalle importante de estas elecciones fue que nos dimos cuenta que Morena no es ese partido político puro, honesto y ético que tanto proclamó el presidente; Morena apesta tanto como un animal descompuesto; con sus candidatos bandidos, violadores, agresivos, misóginos, corruptos, nepotistas. ¿Hay personas de esa misma calaña en los otros partidos? Claro que los hay. Pero Morena llegó pregonando una pureza santificada que resultó ser todo lo contrario.
Otro detalle es que el crimen organizado ya emitió su voto, y su voto fue a favor de la violencia; demasiados muertos, demasiados secuestros, demasiados atentados para un proceso electoral. Y otro detalle, quizá el más grave, es que el presidente López Obrador se pasó todos los días la ley electoral por el arco del triunfo. López Obrador nunca sacó las manos del proceso electoral, envalentonado en que su 56 por ciento de popularidad se lo permitían. El 6 de junio nos toca votar, nos toca decidir si le damos equilibrio al poder Legislativo, y con ello al Ejecutivo, o le entregamos todo el poder a un partido y a un presidente que resultó ser un fraude.
