El hombre se identifica como Jacobo Pérez Flores y afirma que labora como vendedor de droga en el valle de Empalme y Guaymas para la organización criminal conocida como La Plaza, y que trabaja bajo las órdenes de El 03, El 01, Pitayo, El Rábano, El Fino, y El Chuy. Cabe señalar que La Plaza es una banda delictiva al servicio de Rafael Caro Quintero y Juan Pablo Quintero Navidad, quienes dirigen secuestros, extorsiones y el narcotráfico en esa región de la entidad federativa de Sonora.
Estos sicarios se encargan de levantar niñas para ser llevadas a fiestas privadas, organizadas por los jefes, para después ser ejecutadas y calcinadas en fosas. Al final de la grabación se escucha decir a un hombre: «Bola de marranos, levantando niñas que ya no vuelven».