“Para ayudar a los sepultureros, el jefe de Distrito asignó dos personas a cada tumba. Uno tiene la tarea de cavar la tumba, mientras que el otro coloca tablas de madera dentro del agujero para sostener el cadáver”, aparece en el diario The Jakarta Post.
Anteriormente, había otro castigo un poco menos peor que este, pues a las personas que no portaban cubrebocas los ponían a lavar los baños públicos, pero al no haber la respuesta que esperaban recurrieron a medidas más severas. Se imagina que en México hubiera este castigo.
