El sacrificado sería Gerardo Fernández Noroña. Por otro lado, la reunión del martes pasado entre Mario Delgado, Olga Sánchez Cordero y René Juárez, donde se operó la llegada de Sauri Riancho, deja constancia que seguimos bajo la vieja costumbre de la negociación en lo oscurito.
Por cierto, Mario Delgado jura y perjura que no hubo tal reunión, sin embargo, eso sólo lo exhibe como un vulgar mercader y traidor, al menos esta jugada lo deja muy desgastado ante sus pretensiones de ser el mero mandamás de Morena. Ya veremos si los morenistas se la dejan pasar, y lo premian con la presidencia del partido.
