Durante las manifestaciones, los enfurecidos protestantes tomaron las oficinas del ministerio de Relaciones Exteriores. Pero no sólo eso, ya que los habitantes de Beirut también se plantaron enfrente del parlamento para exigir la renuncia de los funcionarios que tengan que ver en el caso.
Según medios locales, exmilitares también estaban en las protestas y cuando entraron a la fuerza a las oficinas de Relaciones públicas, quemaron documentos y fotografías del presidente de Líbano, Michel Aoun. Según varios testigos que estaban cerca de la zona, aseguraron que segundos antes de la explosión escucharon volar a un avión militar sobre la bodega de explosivos, afirmando que fue una bomba la que ocasiono tales destrozos en el puerto de Beirut, de hecho, cuando los protestantes caminaban por las calles gritaban “¡Terrorista, terrorista! ¡Terrorista de Hezbolá!”.
