En salud, Ramos Alor no da una con el tema del Covid-19, los hospitales del terruño están para llorar. Desde luego que con esta pandemia el turismo se encuentra estancado, pero ya desde antes, la folclórica titular sólo se la pasaba comiendo golosinas con cargo al erario público. En la SEV, el consentido del Cuic, Zenyazen Escobar, ya no sabe en qué gastar los moches de las cafeterías escolares y de las financieras que, como lobos, triplican los préstamos de los maestros.
Pero el problema mayor radica en Palacio de Gobierno, la presencia de Éric Cisneros, su manera oscura de hacer política y su mala sangre con los medios de comunicación, impide que las pocas obras y acciones gubernamentales lleguen a la sociedad veracruzana. Desde luego que mucho tiene que ver el trabajo desfasado que hace el encargado de Comunicación Social. Eso señores, eso es politiquería.