Los comercios en Wuhan empiezan a dar permiso a sus clientes para que entren y hagan sus compras, pero todo lo hacen bajo control. Los comercios han dicho que no van a dar permiso de que entren las grandes multitudes, sino que lo harán por cantidades establecidas.
Las personas de Wuhan empiezan a ver el sol sin tener que estar atrás de sus ventanas, comienzan a sentir el aire al caminar nuevamente por las calles. Las personas de la ciudad de Wuhan le mandan un mensaje al mundo diciendo que en esta vida todo pasa. Las desgracias nunca pueden permanecer para siempre. Algunos brincan como locos gritando: «somos libres, porque libres hemos nacido y libres es como debemos morir».