Por supuesto, ante la evidencia, el juez Huber niega que haya un conflicto de intereses. Sin embargo, se sabe que entre los jueces hay una red de corrupción que se pone al servicio de los poderosos. Lo paradójico de todo esto es que José Francisco Huber es catedrático de la UNAM y especialista en derecho canónico y ética profesional.
Sin embargo, este especialista en ética profesional pretende que un periodista pague esa cantidad millonaria a un sujeto a todas luces corrupto, que es buscado por la justicia de los Estados Unidos, señalado por sus cómplices, detenido en España y encarcelado, liberado por el gobierno corrupto de Peña Nieto; un sujeto a quien el narco le mató un hijo. Y todavía este experto en ética profesional señala que hubo daño moral a un sujeto dañado moralmente por su forma de conducirse en el servicio público. ¡No mame juez!
