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Los militares van por la cabeza del Peje

Andrés Manuel López Obrador FOTO: WEB

Edgar Hernández* / 

¡Abismal diferendo con las fuerzas armadas está gestando un golpe de estado!

El populismo y la amenaza del socialismo tienen descontrolada a la república.

A ello se suma -como en Cuba, Venezuela y Nicaragua- la recesión luego de la abierta confrontación con inversionistas y la gente del dinero, los “fifís” o conservadores, como el Peje les llama.

A la par el diferendo con los medios de comunicación crece en ofensas y agravios al sostener que “muerden la mano a quien les quitó el bozal”.

Y lo peor, esas sospechosas alianzas y pactos del gobierno federal con el crimen organizado, al descubierto tras el asunto Sinaloa, han llevado a concluir que vivimos un narcoestado.

Bastaron once meses para que Andrés Manuel López Obrador y su Cuarta Transformación pusieran de cabeza al país.

El origen de todo está en el radicalismo por hacer las cosas como se le hinchan los huevos lo cual ha llevado al país al caos, al radicalismo, a una dictadura disfrazada de pueblo.

El gobierno de la 4T se apestó.

Acaso la única ventaja radica en que la oposición partidista cada día toma más fuerza con el apoyo de la clase media y que la opinión pública manifiesta en los medios de comunicación, está convencida del desfondamiento del gobierno federal.

Lo preocupante y gravemente serio es el eco de un inminente golpe de estado que corre de costa a costa y frontera a frontera.

El caso Culiacán fue la gota que derramó el vaso.

El punto de quiebre se registró hace 12 días durante un convivio con los militares que se convirtió en una cena de negros cuando el jefe del ejecutivo encara al general Carlos Gaytán Ochoa, quien discrepa por el rumbo que lleva el gobierno.

Fue un encuentro con los mandos militares encabezados por el titular de la SEDENA, Luis Crescencio Sandoval, en donde le hicieron manifiesto que las fuerzas armadas se sentían agraviadas como mexicanos y ofendidos como soldados por el asunto Sinaloa.

La réplica de López Obrador contra el general Gaytán fue que éste militar apuesta por la guerra. “El (Gaytán) tiene una visión distinta a la que nosotros estamos llevando a la práctica”, le dijo.

Días después –el jueves 31 de octubre- no tuvo el menor empacho en permitir la revelación del nombre del coronel, diplomado del Estado Mayor, Juan José Verde Montes, jefe de grupo de análisis de información del narcotráfico, como jefe del operativo fallido de Culiacán, lo cual lo puso en la mira de los criminales.

Con esta delación regresa a la memoria aquella declaración del Peje hecha el pasado primero de julio cuando sostuvo que “Si por mi fuera yo desaparecería al ejército ya que México es un país pacifista”.

Ello ha calentado a los depositarios constitucionales de las armas nacionales.

Por eso se habla de un golpe de estado. Por ello el propio Pejelagarto ha apresurado a salir al paso aduciendo que no hay condiciones para ello.

¿A qué tanta ocupación por el tema de un golpe militar?

Muy seguramente a que en Palacio Nacional ya se dieron cuenta que la Presidencia de López Obrador vive su momento más crítico.

Hoy queda claro que los 30 millones de votantes en su favor fueron de papel. Que son los mismos que votaron en 1994 por Ernesto Zedillo, tras el asesinato de Luis Donaldo Colosio, en donde ganó el voto del miedo.

En julio del año pasado, el afán ciudadano por borrar al PRI y la escalada milenaria de corrupción, provocó que se votara a ciegas.

Se sufragó por alguien que no está bien en sus decisiones de estado. Por alguien a quien gana el voluntarismo. Por quien sigue siendo oposición dentro de las instituciones.

El propio enemigo del Peje es el Peje.

Y brutamente grave que entremos en una escalada militar. Bolivia ya vivió 82 golpes de estado, Argentina más de 50 años de juntas militares, Paraguay y Haití padecieron a déspotas criminales hasta que se murieron sus dictadores y sus hijos dictadorcitos.

La milicia en el poder es el peor enemigo de la democracia y para que se vayan o regresen a los cuarteles históricamente está demostrado que esto solo se logra a largo plazo y con repetidos baños de sangre.

¡Cuidado!

Tiempo al tiempo.

 

*Premio Nacional de Periodismo