En septiembre se registraron 31 víctimas de secuestro, comparadas con las 22 víctimas de secuestro en agosto; 11 secuestros más en la era espuria de Giadáns. En el caso de feminicidios se pasó de 11 casos a 15 casos, lo que significa un aumento. Vale señalar que mientras Winckler era el fiscal el gobernador del estado responsabilizaba de esos números al fiscal, con quien siempre estuvo confrontado.
Pero ahora, tomando en cuenta que la incidencia delictiva no baja, ¿con qué va a salir el gobernador? ¿A quién le va a echar la culpa? Por otro lado, nada indica que la labor de la fiscal espuria habrá de mejorar.
Verónica Hernández está más que rebasada en el cargo, la señora no sacaría a un borracho de la cárcel y no metería a un homicida confeso a la cárcel, porque la suya siempre fue una labor administrativa, de archivera. Vaya ridículo en el que quedan tanto el Cuic como la espuria; y esto pone en riesgo la seguridad de todo un estado.
