Y qué decir de la desaseada expulsión de Jorge Winckler, mediante diputados a modo, esta situación también deja muy mal parado al poder Legislativo. No se necesitan dotes de vidente para saber que en el estado de Veracruz viene una cacería de brujas contra todo lo que huela a Yunes. El discurso de paz y armonía con la prensa que enarbola el gobernador Cuitláhuac García, sólo es eso, puro discurso.
Absolutamente nadie en sus cinco sentidos, salvo los chairos y los que recogen las migajas de este gobierno, mediante un trabajo o un puesto gubernamental, defienden el trabajo del Ejecutivo estatal y su improvisado gabinete. Desgraciadamente apenas van nueve meses de gobierno y no se ve para cuándo se compongan las cosas en Veracruz.
