Pues resulta que los Alemán no resultaron buenos para los negocios. Medio quebrado, después de vender sus acciones en Televisa, Miguel Alemán llegó como gobernador de Veracruz. Su sexenio fue uno de derroches administrativos y de trampas financieras con tal de agenciarse recursos.
El colmo fue que a unos días de entregar el poder, el Congreso priista le aprobó un préstamo por tres mil 500 millones de pesos que, dicen las malas lenguas, completó lo necesario para hacerse de la línea aérea. Ahora la andan vendiendo, porque no la han sabido administrar y por ello le echan la culpa al costo del combustible y a otros factores que son los mismos que padecen las otras líneas aéreas que no están a la quiebra.
