No obstante, los plagiarios negociaron un monto de rescate, por lo que los familiares, esperanzados en recuperar con vida a su hijo, pidieron a la Procuraduría capitalina que no intervinieran. Pero Norberto, al momento de la negociación, ya estaba muerto. Esa deshumanización, esa falta de sentimientos conmociona. ¿Qué clase de sujetos anda por ahí suelto, cometiendo crímenes como bestias carroñeras?
Norberto, el día de su muerte, se iba a tomar la foto de generación. Su madre lamenta el crimen, pues ella iba a recoger un certificado de graduación de su hijo, pero terminó recibiendo un certificado de defunción. La ciudadanía exige #JusticiaParaNorberto, un joven universitario de 22 años, que había respondido a los esfuerzos de sus padres por darle una carrera, y unos criminales truncaron ese futuro.