La parte más sensible del Sistema Educativo mexicano se encuentra en las comunidades indígenas, en donde las escuelas son verdaderamente jacales desprovistos de lo más indispensable y los alumnos presentan graves cuadros de desnutrición. Sin embargo, a pesar esas condiciones, los maestros descubren alumnos brillantes que en ocasiones rebasan a los alumnos de escuelas modernas y citadinas.
En el nuevo proyecto educativo que impulsara la 4T, las escuelas en comunidades indígenas tendrán un espacio privilegiado. En el caso de los maestros que trabajan en contextos sociales vulnerables y en comunidades indígenas será necesario definir un esquema de profesionalización particular que revise la formación inicial, que enfatice el acompañamiento docente y la mejora de sus condiciones laborales y de sus centros de trabajo. En estos contextos es donde se requieren a los mejores maestros, más apoyo y sueldos más atractivos.
Un impulso a la comunidad indígena, escolar y laboral será fundamental para que se acabe con el rezago y las escuelas en las sociedades indígenas sean más competitivas. Para que eso sea una realidad, se espera que las nuevas generaciones de maestros, acepten trabajar donde hay más necesidad, y eso requiere sacrificio y abnegación. Ojalá y se acepte el reto.
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