A la pifia del martes en el Senado hay que sumar que, para tener mayoría absoluta en la Cámara de Diputados, a Morena le hacían falta cuatro diputados. Pues a cambio de la licencia de Manuel Velasco para que regrese al gobierno de Chiapas, el Partido Verde, todavía controlado por el esposo de Anahí, le pasó no cuatro, sino cinco diputados a Morena para que así el partido de Andrés Manuel López Obrador pudiera tener mayoría absoluta, de 247 diputados de Morena pasaron a tener 252.
En política no existen las casualidades. Si bien es cierto que nos querrán vender la idea de que esa mayoría buscará el beneficio común para los mexicanos, también es cierto que es inmoral la manera como están consiguiendo esa mayoría.
Asimismo, lo sucedido en el Senado nos muestra que, cada que se requiera beneficiar a un amigo, un compadre o un aliado, se puede pasar por encima de cualquier ética para conseguir sus objetivos. Después de todo, como dijera Nicolás Maquiavelo, «el fin justifica los medios».
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