Sus enemigos políticos se morían de la risa y los medios afines al sistema hacían escarnio de esa postura. Sin embargo, AMLO no se dejó vencer, apretó el paso y volvió a recorrer el país por tercera ocasión. Al principio la gente lo recibió con reservas, no obstante, su carisma y honestidad, comenzaron a ganar voluntades.
La historia es cíclica, ésta se repite en diferentes circunstancias; años atrás AMLO entró al Congreso Federal a defenderse de un desafuero inventado por Vicente Fox; ahora, en menos de 100 días, entrará nuevamente, pero ahora a recibir la banda presidencial que lo ungirá como presidente constitucional de la República. Eso se llama constancia.
