En este mes de agosto debemos recordar a todo el mundo que nuestros viejos eran, para los mexicanos antiguos, como los ahuhuetes, ese árbol magnífico que no tiene edad, ese árbol que mira la historia y que se estremece cuando el aire atraviesa por sus ramas y besa sus hojas, pero no tiembla cuando el viento furioso lo azota. A él vienen los moradores del bosque y encuentran refugio, sombra, consuelo.
Así son nuestros queridos viejos, la antorcha que encendida nos guía por el buen camino, la palabra que nos exhorta con suavidad y firmeza, el corazón que late con fuerza en el centro de nuestra casa. El evento se llevará a cabo el día 23 de agosto a las 16:00 horas en la Casa Grande de la Quinta de las Rosas.
