Y es que la postura de belicosidad de Emilio Chuayffet era evidente, fue un hombre que contaba con todas las garantías y apoyo presidencial para aprobar y aplicar una reforma lesiva contra los maestros. Nadie duda que él fue el hombre que operó la caída de la exlideresa vitalicia, quien fuera su declarada enemiga política. Hoy la historia ha cambiado por completo. La Reforma Educativa que impulsó con tanta saña, junto con sus métodos golpeadores, se irá a la basura gracias en gran parte a los votos de los maestros que fueron lesionados por una burda reforma punitiva.
Por cierto, Emilio Chuayffet Chemor, sabe que el partido que lo protegió, ha quedado hecho un guiñapo en el escenario político, y que su enemiga jurada, la maestra Elba Esther Gordillo, algún día le dijo: «Dígame que quiere que diga su epitafio».