Al menos, si hacemos un poco de memoria, cuando el inquilino del Reclusorio Norte andaba cacheteando el pavimento por la curvilínea Xóchitl Tress, mejor conocida la viuda alegre, petición que hacia la dama, ésta era inmediatamente complacida por el exgobernador.
Desde luego que, para pagar la casa y terrenos junto con una Land Rover último modelo que Javier Duarte le regalara al motivo de su fiebre de amor, se necesitaba dinero, mucho dinero. Pero no había ningún problema, para eso estaba Tarek Abdalá, el fiel escudero financiero que manejaba las finanzas del estado de Veracruz.
Tarek está completamente embarrado de las transas de Javier Duarte, sabe que la mirada justiciera de Yunes Linares ya lo tiene cercado, sólo es cuestión de días, ya está acorralado. Y no sorprenderá a los veracruzanos que pronto sea huésped distinguido del resort Pacho Viejo. Por cierto, por ahí un tal cisne también puede terminar como totol el 25 de diciembre.