Aun cuando el amparo resultase definitivo, eso tampoco anula la orden de aprehensión girada en su contra. Luis Ángel Bravo deberá responder ante las autoridades por su actuar en el caso de las personas desaparecidas y el encubrimiento del que se le acusa. ¿Habría que preguntar si una vez concedido el amparo, el gobierno de Veracruz deberá cancelar la recompensa de cinco millones que ofrece por datos que ayuden a su captura?
No vaya a ser que el Fisculín, como Karime Macías en Londres, se ande paseando por alguna plaza comercial muy quitado de la pena y alguien, anhelando esos cinco millones, se le vaya encima y pretenda capturarlo. La suspensión provisional o definitiva sólo le da a Luis Ángel Bravo un poco, un poco más de tiempo.
