En los gobiernos estatales pasa lo mismo; ningún mortal o ciudadano nacido en quinto patio puede acceder tan fácilmente al poder; éstas sólo están reservadas exclusivamente para los hijos de caciques, empresarios o para cumplir con los compromisos y amarres que se hagan en la cúpula gobernante.
Sin embargo, en ocasiones se cuela uno que otro mortal al olimpo de los dioses, esto es debido a que estos personajes plebeyos representan votos duros. Por eso es importante que los ciudadanos valoren su voto. Esa es la única arma para acabar contra el poder omnímodo y corrupto. Así que este primero de julio, no lo desperdicie, úselo. Después se puede arrepentir.
