Se sabe que Javier Duarte mandó una misiva al encargado de la PGR, Arturo Elías Beltrán para ponerse a disposición de esta dependencia para colaborar con las investigaciones derivadas de desaparición de personas. En otras palabras, el exgobernador se quiere amarrar el dedo. Resulta casi imposible de creer que Duarte de Ochoa desconocía las andanzas de su amigo Arturo “N”.
Seguramente, el ya considerado peor gobernador de Veracruz, recibió el pitazo o alguno de los involucrados le comunicó que la investigación está apuntando peligrosamente hacia su persona. Según el recluso del penal varonil norte, se vio impulsado a ponerse en contacto con la PGR, tras denunciar que la Fiscalía General del Estado de Veracruz le pretende imputar cargos sobre desaparición forzada.
Lo cierto es que los abogados de Duarte de Ochoa saben que podrían librar a su cliente de otras acusaciones, pero librarlo de desapariciones forzadas, eso sí está en chino. Ni hablar, se complica el caso Duarte.