En estas últimas semanas las camarillas incrustadas en el SNTE buscarán, mediante delegados previamente seleccionados, seguir permaneciendo en el poder. No se sabe a ciencia cierta cuál será la jugada que presentará el gobierno de Peña Nieto, desde luego tras bambalinas y vía Juan Díaz de la Torre, quien seguramente buscará la reelección.
Uno de los candados que pone el propio SNTE, mediante sus burdos estatutos, es que la elección para secretario general sea mediante delegados afines o maiceados previamente. El SNTE siempre ha rechazado que la votación sea universal, un sufragio donde participen todos los maestros del país. Ellos saben que, si aceptan esta práctica democrática, sencillamente perderían el control de las votaciones y, por ende, el poder. Y ese lujo no se lo pueden permitir.
