Ella ha sido paciente, pudo haber exigido ser candidata a diputada local en la pasada elección, pero no sólo fue disciplinada, sino prudente. El mal gobierno de Javier Duarte pegó duro a todos los candidatos en esa elección. Ahora que los xalapeños se han dado cuenta que Morena no es la mentada «esperanza de México»; ahora que los xalapeños se han dado cuenta de la clase de diputadas que pueden surgir de ese partido (Carola Viveros, vivo ejemplo de la ineficacia); ahora que los xalapeños ya se están cuenta de la clase de funcionarios que pueden surgir de un ayuntamiento comandado por Morena, ahora es tiempo para Michelle Servín, empiece a pensar en servir en un puesto de elección popular.
Ya Morena no es ese partido que postula una vaca y la hace ganar. Ahora Morena, como cualquier otro partido, tendrá que buscar el voto de colonia en colonia, de casa en casa.
