Por supuesto, el punto de vista del autor puede ser contrario al de muchas personas, por lo mismo, nadie está obligado a estar de acuerdo, todos tienen derecho a disentir, pero también a asentir. Las críticas hacia un artículo de opinión siempre son bienvenidas, ya sean favorables o adversas. Son bienvenidas siempre y cuando la persona que contraargumenta sea identificable.
El autor sí está obligado a aceptar las críticas, pues el oficio lo expone a uno a eso. No obstante, las críticas surgidas desde el anonimato no deben ser toleradas. Ese tipo de críticas son nocivas y cobardes; no surgen de la honestidad y del valor. El periodista debe ser un sujeto con valor y con valores. Ya lo decía el bien recordado profesor Guillermo Zúñiga: «Nadie que no tenga valor se atreva a ser periodista».
