Los elementos de seguridad requerirán entonces de inteligencia para tratar con amabilidad a los ciudadanos que confían en ellos, pero también se requerirá inteligencia y firmeza para reconocer a los delincuentes que, haciéndose pasar por ciudadanos comunes, trasladan armas, drogas o incluso a personas secuestradas o cuerpos mutilados. Obvio, cuando las bandas del crimen organizado se den cuenta que ya no se podrán mover con total libertad por la ciudad o por las carreteras que conducen a la ciudad, buscarán otras maneras de evadir a la policía.
Una de esas maneras podría ser la intimidación, el ataque a los retenes y para ello se requiere valor. Pero también se buscará corromper a los policías de esos retenes y para ello se requiere de honestidad. Los retenes son efectivos siempre y cuando no haya filtros que permitan el paso libre a los delincuentes; ¡cuidado con eso!
