Ahora bien, si las celebraciones a los periodistas sirvieran para algo, pues vaya y pase. Pero en este día sólo se recuerda a los periodistas muertos, sólo se recuerdan las malas condiciones laborales de los periodistas, sólo se recuerda la falta de preparación de algunos que se dicen periodistas; pero la verdad es que poco o nada se está haciendo al respecto.
No es una Comisión Estatal para la Atención y Protección de los Periodistas lo que va a librar de la muerte a los periodistas en riesgo, ni sus cursos ni sus becas para maestrías ni los pagos para reparar sus autos. No es una Fiscalía especializada ni una ley laboral lo que va a mejorar las condiciones de los compañeros periodistas.
Son los mismos periodistas, con su trabajo y su trascendencia los que van a mejorar sus propias condiciones de trabajo. Si se quedan esperando a que una institución alivie su situación, o que una ley obligue a los patrones a mejores sueldos, o a que una comisión los alfabetice, entonces las cosas seguirán como siempre.
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