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Asistir al cine ya es un lujo VIP

Hace unos años atrás, ir al cine era una costumbre común entre las familias de clase media; los precios eran accesibles y sólo había en las ciudades medianas de dos a tres salas cinematográficas. Los precios de las palomitas y refrescos no representaban un gasto pesado para los padres. Hoy ir al cine representa un gasto oneroso, las salas de cine son variada y de diversas categorías y precios.

Los precios de las palomitas y refrescos son caros y para una familia de dos a tres integrantes, esto representa un gasto fuerte en su presupuesto. Por esa razón no sorprende que la asistencia a salas de cine haya caído, tanto en México como en los Estados Unidos y Canadá. Tan sólo las entradas a cines en Estados y Canadá cayeron 5.8 por ciento a mil 240 millones en 2017, su menor registro desde 1992, según estimaciones de la firma de investigación Box Office Mojo.

Y si añadimos que las entradas al cine se incrementaron un 3.2 por ciento el año pasado, pues la gente prefiere quedarse en casa y ver alguna película de la plataforma de Netflix. Y para rematar el asunto, los asistentes también se quejan del coste de artículos adicionales como el precio de las palomitas de maíz y las bebidas gaseosas. Así que antes de asistir al cine, haga bien sus cuentas, no vaya a ser que no le alcance para las palomitas.

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