Pero sobre todo, impactó mucho ver al frente de estos hombres y mujeres a un sujeto con una pipa en su boca, un personaje estilo Robín Hood que se hacía llamar el Subcomandante Marcos, hombre bien preparado y versado; su elocuencia y congruencia era bien recibida. Su causa era justa: pelear por mejores condiciones de vida para los más pobres del país.
Sin embargo, algo pasó, su movimiento se politizó y poco a poco, junto a su líder, desparecieron del escenario. Aunque llamaba la atención que cada fin de sexenio, el dichoso Subcomandante Marcos, ahora llamado Galeano por él mismo, criticaba a los candidatos presidenciales, especialmente a Andrés Manuel López Obrador.
Hoy, a 24 años de su alzamiento armado, los zapatistas rechazan los señalamientos de estarse convirtiendo en una “organización electorera”, a pesar de sacar candidata independiente para contender por la silla presidencial. De verdad que es una lástima que casi todo lo que toca la política lo convierte en basura, por no decir otra cosa.
