Esto dio como resultado que se dieran placas de manera indiscriminada en estas demarcaciones en las que hay más taxis que habitantes. Esto también dio como resultado que el crimen organizado se valiera de estas unidades para la distribución de droga o incluso para los levantones, extorsiones y robos.
El servicio de taxi sólo lo deben dar aquellos que desde hace años tienen ese oficio, algunos de los cuales están esperando una concesión y no se las han otorgado. Se ha visto que algunas unidades de taxi han participado en actos criminales, por lo que es necesario un censo de los verdaderos trabajadores del volante.
