Irrelevante lo es para el Gobierno del estado; irrelevante lo es para los empleadores que buscan talentos salidos de las mejores instituciones de educación y como ya lo hemos comprobado, no buscan egresados de la UV; irrelevante lo es para la comunidad cultural en el país que sólo viene a la UV cuando le dan todo con gastos pagados: avión, hotel alimentos y tour teibolero; irrelevante es cuando la comunicación social de esta institución es completamente opaca.
A la UV sólo le interesa a los que estudian en ella, que no son pocos, y a los que cobran en ella, que son demasiados. Pero una vez que se rompe ese vínculo, ¿a quién le importa la UV? Egresados, ¿hay fila de empleadores esperándolos a la salida de sus fiestas de graduación? Bueno eso no pasa porque la UV, gracias a Sara Ladrón, ya es irrelevante.
