«Ingirió sopa de verdura el sábado alrededor de las 16:30 horas en compañía de su hermano; sin embargo, él oficialmente no ha levantado la huelga de hambre, nosotros estamos esperando que esto se haga, tenemos que respetar su voluntad y su decisión». Es decir, Duarte ni siquiera aguantó nueve días de huelga.
Y todavía el muy caradura mandó hace 48 horas una carta en la que decía «no voy a levantar la huelga de hambre aunque el domingo mis signos vitales disminuyeron a un estado crítico». De modo que aquellos que estaban con el pendiente ya pueden estar tranquilos, de hambre no se va a morir el exgobernador, si acaso de encierro.
