Como se puede ver, y de esto nos queda muy claro, que en la CEAPP ni son policías ni agentes del ministerio público, no obstante, su trabajo es de alertar a las autoridades para el cuidado de los periodistas, y no lo están haciendo bien. En la situación que impera en Veracruz, los apapachos y buenas intenciones no funcionan para una verdadera protección al gremio periodístico veracruzano.
Tan sólo con el hecho de que solo dispongan de tres millones 500 mil pesos para la protección de periodistas en riesgo y se privilegien ellos mismos con onerosos sueldos, da mucho de qué hablar. Olvidan que, en el nombre del dicho organismo aparece la palabra «protección a los periodistas».
Ahora, si en verdad estuvieran dando resultados y se coordinaran con las instituciones de procurar protección a los periodistas, se justificaría su abultado sueldo, pero si sólo están cobrando sin hacer nada, sería bueno que los diputados y el gobernador fueran considerando desaparecer dicho organismo, o cambiar a los funcionarios que no sirven.
