Las casas de cultura debían ser sostenidas no sólo por el IVEC sino además por los municipios, pero a muchos jumentos que llegaron de alcaldes poco les importaba salvaguardar la cultura de su municipio, de modo que las abandonaron, las olvidaron. Es por ello que estas casas de cultura tenían que ser autónomas en su forma de ingreso y la mejor manera que encontraron fue alquilando los espacios de la misma casa.
Los cursos que se brindaban ahí se cobraban, se alquilaban los salones para reuniones de Amway o hasta para fiestas particulares. En un momento determinado el recito era de todo, menos una Casa de Cultura. Si eso sucedió en Coatepec, entonces quienes lamentan la pérdida de la Casa de Cultura lamentan ya no tener control de los espacios; pero poco lamentan que se haya perdido un baluarte de las tradiciones en ese lugar.
