Era de conocimiento público los viajes en helicóptero del Tío Fide para visitar a sus agraciadas a lo largo del territorio jarocho. Desde luego, Javier Duarte no se quedó atrás; no sólo se encargó de colocar a toda la parentela de su esposa en puestos públicos, con salarios onerosos, sino que sirvieron de parapeto para comprar diversas propiedades en territorio nacional y en el extranjero. Gobernaron sin una pizca de ética y moral.
Hoy Javier Duarte enfrenta un proceso penal, sus familiares se esconden, algunos están amparados, su esposa se blinda con un pacto de silencio entre Duarte y el inquilino de Los Pinos. Y su mentor y padre postizo Fidel Herrera, no asoma la cabeza ni un centímetro. Lo que queda claro, es que tanto el Tío Fide como Javier Duarte pasarán a la historia como los gobernantes que prostituyeron el poder en Veracruz.
