En uno de los lados del mural aparece un sujeto sin camisa, de pantalones rojo “priista”, atado a un poste que dice “Corrupción”. El sujeto es del tipo obeso, con lentes y con prominentes entradas, y todo su rostro es Javier Duarte de Ochoa, un hombre atado a la corrupción. Ariosto Otero no niega que sea Duarte el sujeto que dibujó en su mural, pero tampoco lo asegura.
Él deja que cada uno vea lo que quiera en ese mural: «Si usted ve a Duarte, pues es Duarte; yo dejo que ustedes vean lo que ustedes quieran». La verdad es que todos los veracruzanos así quisiéramos ver a Javier Duarte, atado a un poste, expuesta su vergonzosa panza, pagando las atrocidades que cometió como gobernador en el estado de Veracruz.
