Es por ello que algunos andan repartiendo playeras, electrodomésticos, aparatos ortopédicos, despensas y hasta sobrecitos de dinero. Pero al parecer, Fidel Kuri, dueño de los Tiburones Rojos de Veracruz, de camorrero ha pasado a ser un candidato lúbrico y romántico.
Dicen que anda repartiendo besos a todos aquellos que le prometan su voto. Y no faltará quien prefiera un ósculo de parte del candidato a una despensa, porque la despensa se acaba, pero el recuerdo de ese beso perdurará para siempre. Claro, a como es el buey son las becerras.
