Ya los candidatos que no pertenecen al partido de Américo Zúñiga han afirmado que, de llegar a la alcaldía, ellos echarán abajo lo del gasoducto. Ni siquiera se han puesto a pensar si podrán, pero el caso es ganar votos en la próxima elección. Bueno, en tan mal momento se aprobó el proyecto del gasoducto que el propio Alejandro Montano ya salió a decir que «los xalapeños no están para imposiciones ni sorpresas».
Es más, el candidato del PRI recomendó a los ciudadanos impulsar amparos para detener de manera legal la decisión de la construcción del gasoducto. Y uno se pregunta: ¿era necesario tomar esta decisión ahora? ¿No se podían haber esperado a que pasaran las elecciones?