En cada pelea hacer una campaña publicitaria señalando que cada uno de sus encuentros es la “pelea del siglo”. Pagar al adversario, a los jueces, a todos los que necesite comprar. Al final hay que inflar las apuestas y con ello lavar millones de dólares con esas apuestas, que es donde está el verdadero negocio.
Por eso el Canelo se puede comprar una camioneta de ocho millones 800 mil pesos, porque el negocio deja para eso y para más. ¿Los aficionados? Esos no importan, esos se creen cualquier cuento.
