Karime, como presidenta del Sistema Estatal DIF nunca se ocupó en realidad ni de los menores ni de los adultos mayores. Por ejemplo, a la Quinta de la Rosas de Xalapa nunca acudió y eso que le quedaba a la vuelta de la Casa Veracruz. Karime no sólo fue negligente, sino que fue criminal, porque muchos de los recursos que deberían aplicarse para los menores o para los adultos mayores fueron desviados para su provecho y para el provecho de su marido.
De modo que no basta con quitar el nombre de esta infame mujer de cualquier edificio, de cualquier calle, de cualquier albergue. A Karime la queremos ver en la cárcel, queremos que el Gobierno Federal se olvide de cualquier pacto que haya hecho con Javier Duarte y ponga tras las rejas a la artífice de ese saqueo descomunal.
