Sin embargo, algunas de las víctimas de estos agresores ya están denunciando, acusando a estos jóvenes de agresiones recientes. Se sabe que estos jóvenes son de clase alta, que han formado su grupo para demostrar su poderío. Ya se les tienen localizados, ya se conocen sus nombres y sus rostros.
Lo que resta es que las autoridades competentes investiguen cada caso y certifiquen si tienen alguna responsabilidad en estas agresiones. Sólo falta que los padres, como en el caso de los Porkys, se pongan a defender a ultranza a sus retoños.
