El presupuesto de la CEAPP también sirvió para pagar maestría a empleados o para contratar cursos a amigos. Pero todo ello redituaba en muy poco para aliviar las condiciones de inseguridad por las que estaban pasando los periodistas en Veracruz. Si la CEAPP fuese colocada en una balanza, seguramente saldría deficiente, sin embargo, su permanencia no está supeditada a situaciones de eficacia, sino a razones políticas.
Lo olvidan aquellos que en el gobierno pugnan por la permanencia de la CEAPP es que esta comisión es una señal clara de la ignominia. La CEAPP fue creada porque el estado promovía la agresión de los periodistas, pero la CEAPP nunca hizo pronunciamientos fuertes en contra de esos agresores. En estos momentos, ¿para qué queremos a la CEAPP, para tenerla como un muro de lamentaciones?
