Es muy seguro que este señor recibe línea tabasqueña, sin embargo, se debe recordar que esa cerrazón es el peor enemigo de AMLO. Él pudo ser presidente de México pero su dogmatismo y cerrazón lo orillaron a tomar posturas centralistas que le restaron muchos votos.
Este personaje debe comprender que son momentos de hacer política y negociación de altura, los berrinches y caprichos no le quedan. Es muy cierto que Morena tiene arraigo en el estado, especialmente en el sur y en la capital, pero sería bueno que sus líderes abandonaran ese sectarismo y arrogancia que mucho daño les ha hecho.
