En ese mismo boletín se señala, para desgracia de algunos dueños de escuelas particulares, que «la UPAV seguirá funcionando como parte del sistema educativo de Veracruz y en beneficio de los estudiantes del Estado». ¿Quién puso palabras en la boca del gobernador? ¿Quién agregó intenciones que no estaban en el ánimo del gobernador? Los maledicentes.
¿Y quiénes son los maledicentes? El escritor Sergio Pitol los define muy bien en uno de sus relatos. En “Cementerio de tordos” el escritor veracruzano define la maledicencia: «Esa especie de ejercicio permanente de defensa con que los mediocres, los frustrados y los cerdos tratan de encubrir la mentira que es su vida, su pobreza íntima».
