El de la llamada bien podría ser Bermúdez Zurita, el amigo de Javier Duarte, que pidió licencia para enfrentar las acusaciones por enriquecimiento ilícito y otras bondades, quien por cierto dicen las flamígeras lenguas que ya radica en Canadá.
Y el receptor, que sin lugar a dudas puede ser el gobernador con licencia, seguro le pasó por la mente de Duarte la idea de pelarse e irse a refugiar a Canadá, donde precisamente su legislación ha permitido que algunos políticos mexicanos busquen su estadía; ahí está el caso de Napoleón Urrutia, líder de los mineros acusado de enriquecimiento ilícito.
Sería bueno que las autoridades federales estén alertas, este señor es capaz de todo.
