El gobernador en desgracia le debe a todos: a los banqueteros, sonideros, músicos, empresarios gasolineros, constructores, maestros, jubilados y muchos más. La ciudad de Xalapa estuvo prácticamente sitiada por los maestros toda la semana; el gobierno del aún gobernador prometió pagar pero no lo hizo. Para acabarla de completar, muchos burócratas aún no han cobrados su quincena, las filas en los cajeros es muestra evidente.
Afortunadamente el tiempo es justiciero y vengador, el día en que el grisáceo gobernante dejaré el poder cada vez está más cerca. Por eso, antes de que se vaya, los veracruzanos le gritan a todo pulmón: «¡Ya paga Javier!»
