A pesar de tantos muertos, secuestros, miseria y dolor, mucho dolor, tantas mentiras de nuestros gobernantes, indolencia e indiferencia y muy a pesar de que los principales funcionarios que llevan las riendas del país siguen cometiendo traspiés y robando ha despoblado, los mexicanos gritamos cada 15 de septiembre ¡Viva México!
Pero no es un grito de festividad, es un grito desesperado lleno de esperanza. El burócrata, el velador, el taxista y la ama de casa grita a los cuatro vientos su sufrimiento y desilusión. Muchos que hoy critican los movimientos sociales, como el de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE); deberían entender que el movimiento independentista comenzó precisamente como un movimiento social que, al no tener otra alternativa, optaron por la lucha armada.
Hoy México sufre; su pueblo está trasquilado, humillado y vejado por gobernantes indiferentes y soberbios. La única alternativa que les queda es gritar cada 15 de septiembre «¡Viva México!», y esperar que llegue el día de elegir nuevos gobernantes.
Comentarios