Señala Reforma que por ahí saludó a Egidio Torre, gobernador de Tamaulipas, y a Miguel Alonso de Zacatecas, pero que sólo fueron unos apretones breves. «Vaya manera de concluir un sexenio —anota Reforma— sin cargos formales en su contra, pero con todos los señalamientos encima. Un Javier Duarte acusado y apestado».
Sin embargo, el gobernador llegó con muchas ganas de presumir la reconciliación con su amigo mostrando unas fotos que por ahí dicen son trucadas. La verdad la cuentan quienes estuvieron ahí; Javier Duarte es un apestado.
