Las reformas estructurales, tanto energéticas como en el ámbito educativo, no terminan de aterrizar. Es más, éstas han ocasionado el descontento del pueblo. Los aumentos excesivos en la gasolina son un verdadero asalto en despoblado. El aumento en el recibo de la luz es una verdadera puñalada a la ya paupérrima economía de los mexicanos.
Por estas poderosas razones, el PRI está muy cerca de su tumba. Este gris panorama de la clase trabajadora contrasta con el optimismo de los senadores del Partido Revolucionario Institucional (PRI); estos funcionarios iniciaron su novena reunión plenaria con la declaración del coordinador de la bancada priista, Emilio Gamboa Patrón, de que se convertirán en el ejército del presidente Enrique Peña Nieto para ganar la presidencia en 2018 y las gubernaturas en juego el próximo año.
Hágame usted el favor, que nos digan cuáles son las razones de su optimismo para que un electorado golpeado y vejado por una torpe política priista, les vuelva a confiar su voto. El PRI va arrastrando una estela de corrupción y podredumbre; el presidente y su parentela son muestra de la insolencia e impunidad. Está muy difícil que el PRI gane en el 2018.
