Tal es el caso del diputado “independiente” Francisco Garrido Sánchez. En lo último de este fallido y repulso sexenio, Garrido Sánchez apostó su buen capital político a defender lo indefendible, se puso de lado del gobernador en desgracia y lo defendió con actitudes caninas.
Por su parte, el senador Pepe Yunes es un político institucional, se maneja en las esferas del poder federal como si estuviera en su casa. Sabe que Peña Nieto desprecia a Duarte y por lo mismo la línea ya está dictada: nada con Duarte.
Resulta extraño que este legislador, quien en algún momento pareció serio y mesurado y que además se le vio muy cerca del senador Pepe Yunes, le aviente sus fueros a un político que ni su partido lo quiere.
Conociendo a este caballero de la política, como lo es el senador Pepe Yunes, y que durante gran parte de su trayectoria política ha manejado la máxima de «quien no está conmigo, contra mí está, y el que no recoge conmigo desparrama», Garrido Sánchez tendrá mucho que explicarle al oriundo de Perote, Veracruz. ¿O se vale estar aquí y allá?
